“Hay que hacerse cargo del sueño de viajar y hacerlo realidad”

Cicloviajero, expedicionario, socorrista, montañista. Sebastian Inzua tiene múltiples etiquetas y él no desea ser encasillado. Mientras contesta las preguntas lo acompaña su perro Ngurú.

-¿Cuándo comenzó a viajar?

– Para mí el inicio del viaje fue el momento que decidí empezar a viajar. Eso fue en el 2014 donde comencé a planificarlo. En diciembre del 2015 salí de Arias hacia Córdoba Capital para tomar un vuelo a Ushuaia. Finalmente desde allí partí en bicicleta y recorrí durante un año la Patagonia y luego regresé a Córdoba. Frené un año y luego salí de viaje nuevamente desde 2018 hasta mediados de 2019 por Córdoba, región centro y el noroeste de la Argentina. En kilómetros el primer viaje fue de alrededor de 7.000 y el segundo viaje más de 8.000.

-¿Que hizo durante esa pausa?

– Curamos a Ngurú y nos entrenamos para trekking y montañismo. Como preparación nos dirigimos al Champaquí combinando cicloviaje, montañismo y perro. Y de esta forma transitamos la segunda etapa del proyecto. Hicimos montañismo en San Luis, Mendoza, en volcanes de la puna. Recorrimos gran parte del oeste de Catamarca y Salta, pasamos por el salar de Arizaro (tercero más grande del mundo). Conocimos a la comunidad del Antofalla (Catamarca), luego pasamos por el Abra del Acay, que es un paso en Salta a casi 5.000 metros de altura y tomamos rumbo hacia la ciudad de Jujuy. Finalmente llegamos a La Quiaca que era el destino previsto para el proyecto.

– ¿Cómo te has llevado con el confinamiento?

-En cuanto a la situación actual, tengo dos sensaciones ambiguas. En lo personal , en paz porque me animé a viajar antes de la pandemia y recorrí un montón de lugares, viví experiencias, conocí personas. Por otro lado siento un poco de incomprensión. La falta de libertad de los viajeros para movilizarse. En cuanto a lo social, me aflige la situación sanitaria de toda la humanidad.

– En su historia cobra mucha trascendencia el encuentro con su perro Ngurú. ¿Cual momento le parece más importante: el día que salió de viaje, cuando encontró a Ngurú o el día de mañana?

-No hay algo más importante sino que pienso en cómo las circunstancias tejieron ese pasado en base a decisiones. Primero emprender un sueño, luego topar con Ngurú cuando decidía dar una pausa al proyecto. Ese encuentro fue mágico. En cuanto al futuro, es un destino incierto ya que no sabemos qué puede pasar y prefiero no proyectar demasiado.

– Pero, ¿hay planes?

-Por el momento vamos a hacer actividades en el valle de Calamuchita tales como el packrafting (bote portátil liviano e inflable) y senderismo en las sierras. Cuando se habilite la posibilidad de viajar tenemos dos propuestas. Una es hacer montañismo en la Cordillera. La otra, viajar en bici para el lado del mar. Primero por el litoral argentino y después tomar rumbo a Uruguay y Brasil.

-Está por editar un libro.¿De que se trata el libro?

-El libro resume  la decisión de viajar, como emprendí esa etapa previa al viaje, como inicie el plan desde Córdoba hasta Ushuaia y todo ese primer año donde recorrí la Patagonia, pausé el plan, volví a Córdoba y donde encontré a mi perro Ngurú. Contar que nos adoptamos mutuamente en la ruta, anécdotas, descubrir pueblo originarios, como es encontrarse con uno mismo y la magia que sucede cuando uno se hace cargo de sus sueños.

– ¿Que le dirías a alguien que quiere empezar a viajar?

-Que lo identifique si realmente es un sueño. Y como sueño hacerse cargo y llevarlo a la realidad, trabajarlo, planificarlo. Luego trabajar durante la realidad de ese sueño ya que van surgiendo muchas opciones válidas. Cosas que se pueden cambiar, amoldarse al viaje, entre otras cuestiones. Es muy importante ser conscientes que el tiempo pasa. Y a los que tienen un sueño tibio de viajar que lo suelten, que no les ocupe lugar en su mente como una frustración. Y si lo sienten verdaderamente, que se hagan cargo y trabajen para llevarlo a cabo.

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