Desafío de la NASA: dos proyectos para combatir la pérdida del bosque nativo

Autor: Santiago Oliva, para Redacción Periodística I

Del dos al cuatro de octubre, se realizó en Córdoba la convocatoria al Space App Challenge, un proyecto promovido por la NASA (National Aeronautics and Space Administration). Este es un concurso para desarrollar aplicaciones con la finalidad de resolver problemas o necesidades tanto en la Tierra como en el espacio. La competencia es de nivel internacional, pasando primero por una instancia nacional donde diferentes equipos del país compiten por la aprobación del jurado, y después se compite contra los proyectos de otras naciones. En esta ocasión, el equipo invicto por dos años seguidos conocido como CloudHack, se presentó nuevamente para llevarse la victoria, con el proyecto IA en Foco. Este grupo de estudiantes desarrolló una aplicación con el objetivo de replantar y concientizar sobre flora autóctona en la provincia para la preservación del medio ambiente, llamada Bosque Disperso.

La creación de esta aplicación persigue un antiguo sueño. Paula Rostagno, estudiante de licenciatura en química y gestión ambiental, cuenta que esta idea en particular fue muy personal para ella. “Víctor Rostagno, mi papa, falleció cuando tenía 12 años. Él tenía pensado un proyecto llamado Bosque Disperso. Parecía una idea contradictoria la de un bosque que estaba disperso. Pero, para él este bosque lo unía la voluntad de la gente. Se me vino una imagen muy poderosa a la cabeza de visualizar efectivamente ese bosque”.

El programa permite ver en un mapa todos los árboles plantados por la gente que participa. Desde esa base, se buscó expandir con la interactividad de la aplicación mediante la incorporación de logros, recomendaciones de donde plantar, información sobre la flora, entre otras funciones que le dieron su forma final. La información se obtuvo por medio de la base de datos de agencias espaciales en convenio con la NASA y por la consulta a especialistas y profesores que quisieran unir esfuerzos. El equipo espera poder llegar a tener un alcance mayor con su programa, pensando en una instancia nacional e incluso global. Laura Velazquez es estudiante de Ingeniería en Sistemas de Información de la UTN y encargada de la programación, comenta que se buscan poder conectar sus anteriores aplicaciones creando una mega app, expandiendo su rango de acción. La viabilidad de esta idea es muy probable ya que es solo cuestión de tiempo y financiamiento.

Por otro lado, los integrantes explican su sorpresa al salir ganadores. Nunca pensaron que llegarían tan lejos ya que el grupo se formó por la pasión de realizar un proyecto, divertirse y por compartir un humor similar entre todos. “La primera vez que participamos, nuestra broma de grupo era que nosotros íbamos por la comida gratis. Fuimos sin preocuparnos por qué resultados fuéramos a sacar. Cuando ganamos fue algo inesperado, más inesperado la segunda vez en 2019. Eso me hizo sentir que tenía las cualidades necesarias para poder realizar proyectos más grandes”, explica Paula Rostagno.

La clave que le permitió al grupo poder llevar a cabo sus objetivos fue la capacidad de trabajar juntos. María Clara Miserendino, estudiante de biotecnología, expresa que este era uno de los puntos que buscaban reforzar. Para capacitarse, Clara inscribió al equipo en el concurso de la innovación social “Mentes Transformadoras”. En este pudieron adquirir la madurez necesaria al competir contra grupos mejor preparados y más experimentados. Fue en esta actividad donde el grupo consolidó sus metas: incentivar al público a que tome responsabilidad por el ambiente con sus propias manos.

Igualmente, no todo fue fácil. Algunos de los integrantes pensaron en no participar debido al cansancio mental que te genera mantener la facultad y planificar una idea como esta. El aislamiento tampoco ayudó. El sedentarismo y estancamiento por estar encerrado, junto a la saturación virtual hace sentir que nada está pasando, pero a la vez sucede de todo. Fueron tres días seguidos donde el grupo tuvo que levantarse temprano para trabajar y quedarse hasta tarde para completar tareas. Muchos dudaron de si iban a poder terminar el proyecto. Las numerosas discusiones fueron parte de la experiencia.

Sin embargo, la cuarentena y el tiempo fueron obstáculos que, además de superarlo, los potencio como grupo. El estudiante de Ingeniería Aeronáutica y Docente de secundario, Benjamin Alexis Varela, comenta que en el equipo siempre hubo un espacio para poder distenderse y calmar las emociones. Además, la virtualidad sólo impuso un reto inicial. Piensa que en el grupo existe la suficiente confianza para saber cómo presionarse entre ellos. “Llega un punto en que podes decirle a alguno que se vaya de la llamada. Que no está sumando y que tiene tomarse un tiempo. Se lo decís así, pero sabes que va a volver”. En su opinión, esto no pasaría en grupo que no tienen fe entre ellos.

Los momentos más difíciles para el grupo fue dar el primer paso para comenzar el trabajo y a la hora de tomar decisiones generales. Según José Eduardo Valderrama, Estudiante de Licenciatura en Física e Ingeniería Aeronáutica, generalmente se llega a estos trabajos sobre la hora y la ansiedad en estos momentos se alza cuando no está decidido que se va a hacer. Pero, en su opinión, en estas ocasiones se genera una “buena presión”. Ya que “al final terminas haciendo cosas que antes no creías poder realizar en el poco tiempo que te lo pedían. Te sorprende lo que podes lograr”.

Otro caso que remarcan los ganadores de la instancia nacional es el buen ambiente social del evento. Es el clima ideal para cualquier persona que tenga pasión por los desafíos y para reírse entre los grupos. Generalmente hay una competencia muy sana y el sentimiento de estar destruidos por tanto trabajo, se comparte entre todos los participantes. “No hace falta ser ningún experto para participar. Solo tener ganas de trabajar y una buena idea basta. Es una experiencia muy valiosa”, afirma Clara invitando al público.

Para los integrantes de CloudHack su victoria significó no solo haber ganado un concurso, sino también una autosuperación. Esta experiencia los impulsó para mejorar su desarrollo académico y les dio más seguridad de sus capacidades como futuros profesionales. El trabajo de CloudHack es la muestra del talento que hay en Córdoba, como también lo que se puede lograr dentro de la pandemia.

 

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