Las protestas en Chile se extienden más allá de sus fronteras

Una marcha y un “cacerolazo” en muestra de apoyo a las demandas exigidas por los habitantes de Chile en los últimos días, tuvieron lugar en las calles de Córdoba. El lunes 21 de octubre, organizado por un grupo de chilenos que residen en la ciudad, autoconvocados frente a los recientes sucesos en su país, que comenzaron por el alza del pasaje en el metro de la capital, pero a cuyas razones se sumaron otras necesidades básicas insatisfechas.

Luego de dos semanas desde el aumento en el valor del boleto en la ciudad de Santiago, las protestas que comenzaron como una evasión masiva en el pago del servicio, alcanzaron importantes niveles de enfrentamiento con carabineros, involucrando actos de violencia que derivaron en una determinante medida por parte del presidente Sebastián Piñera, quien declaró un estado de emergencia, con lo que dejó el control del orden público en manos de la fuerza militar. En este contexto, de este lado de la cordillera, un grupo de veinte chilenos, acompañados de algunos elementos representativos como carteles, cacerolas y banderas mapuches, se reunieron en la plaza de la Intendencia para compartir sus preocupaciones. La asamblea estuvo marcada por su carácter espontáneo, pero también por la necesidad de demostrar su rechazo al uso de la fuerza represiva como medida de control, en respuesta a las movilizaciones, que, si bien comenzaron lideradas por estudiantes secundarios, sumaron progresivamente a diversos sectores de la sociedad.

En base a lo observado en otros países y otras provincias como Buenos Aires, que ya se habían reunido el día viernes, la agrupación decidió demostrar su postura mediante dos actos, donde la entrega de una carta al cónsul de Chile ocupó un lugar fundamental. Una de las participantes, encargada del área comunicacional del grupo, refiriéndose a las acciones de chilenos en el extranjero, nos comentó: “Tratamos de seguir los lineamientos o algunos parámetros que ya estaban en marcha, como pedir la renuncia de Piñera y oponerse a la militarización”. La marcha se convocó a las nueve de la mañana, con un trayecto desde la Plaza España hasta el Consulado de Chile, donde se hizo entrega del documento en el que se explicó: “El aumento del transporte fue la gota que rebalsó el vaso. Las familias trabajadoras vienen pagando las consecuencias de constantes ataques a sus condiciones de vida, desde hace años”, mencionando además otros puntos como la necesidad de una Asamblea Constituyente “debido al carácter antidemocrático de la constitución vigente, redactada en dictadura”.

A esto se sumó un cacerolazo convocado a las 17 horas en el Patio Olmos, en concordancia con el elemento de protesta utilizado en el país vecino, además de las multitudinarias marchas y diversas expresiones masivas efectuadas en distintas regiones del territorio, donde también se ha implementado el toque de queda por parte del gobierno. Esta actividad fue apoyada por distintas organizaciones políticas y tuvo un espíritu de solidaridad que se extendió a la región Latinoamericana, abarcando por ejemplo los sucesos ocurridos en Ecuador. En la convocatoria se generó un espacio de conversación en el que se leyó la carta entregada por la mañana y se dio la palabra a todo quien quisiera expresar su posición, dando lugar al apoyo de diversas agrupaciones que compartieron el descontento sobre las condiciones actuales en la vida de gran parte de la población chilena.

Esta jornada se inscribió en un proceso de organización y asimilación por parte de la agrupación de chilenos autoconvocados en Córdoba, quienes tomaron estas actividades como primera experiencia, en base a la cual desarrollaron análisis posteriores para definir sus necesidades y objetivos. “Estamos siendo voceros, también, de las personas que están en Chile”, aseguró una de sus integrantes.

https://www.youtube.com/watch?v=Q2UiKiC82ko&feature=youtu.be

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