La educación rural envejece con el deterioro de los pueblos

Relación entre el modelo productivo, la evolución de la población y la educación rural

Investigadores de la Facultad de Filosofía y Letras  de la UNC y del CONICET coinciden con docentes del departamento de Villa El Totoral y otras regiones de la provincia sobre el creciente deterioro de la educación rural.

La profesora en Antropología, doctora en Ciencias de la Educación y becaria pos doctoral del CONICET, Lucía Caisso, es parte del equipo de investigación dirigido por la profesora de la facultad de Filosofía, Elisa Cragnolino. Desarrollan un ambicioso proyecto de investigación: “Transformaciones estructurales rurales, políticas públicas y disputas por la educación”, como figura en la página web de la facultad.

La antropóloga nos adelanta una conclusión de su investigación: “existe un envejecimiento y deterioro de la educación rural ligada al deterioro social que genera el modelo productivo agrícola, que provoca una grave migración poblacional expulsada por las pocas oportunidades laborales”.

La suerte de la escuela rural y la de los pueblos y comunidades que giran en torno al desarrollo agrícola están entonces muy ligados. Consultado por El Aspirante, Martín Torres integrante de la agrupación “Alternativa Docente” en la lista Pluricolor de la UEPC, opina que: “existe un modelo de concentración que expulsa mano de obra. Es una formación económica extractivista, basada en la exportación de productos agropecuarios o minerales, con bajo desarrollo industrial en relación al desarrollo de nuestro país. Esta matriz de nuestro desarrollo económico, se ha profundizado en el campo con la aparición del modelo sojero. Y desde, como mínimo la década neo liberal de Menem, ninguno de los gobiernos posteriores, más allá de sus discursos, ha cambiado esta matriz. La escuela tradicional no hace sino deteriorarse porque no les sirve a las clases dirigentes.”

Teresa Farina, Secr. Gremial de la UEPC de Villa El Totoral, señala que mientras que en la zona ubicada en el comienzo de las Sierras Chicas la población escolar se mantiene estable, en el área ocupada por la agricultura se nota un importante decrecimiento. Antes la ganadería requería de muchos trabajadores. Con la introducción de la agricultura, los dueños de los campos que viven en Jesús María u otros centros urbanos, generalmente mantienen a un solo empleado.

Jorge Solmi, coordinador general de la Federación Agraria, en el diario La Nación del 27 de diciembre de 2003, describía así la evolución del medio agrícola en el país: “A fines de la década del 90, el incontenible avance de la soja, indujo fuertemente hacia el “desierto verde”. Las extensiones cultivadas con soja se pierden en el horizonte, mientras desaparecía paisaje de establecimientos mixtos, de tambos, de producciones regionales de alto interés social, entre tantas otras actividades que daban fisonomía a un campo diversificado y con una sólida estructura sociocultural…”,“Donde hasta los 80 había familias, con explotaciones mixtas, tambos, cerdos, aves de granja, ganadería bovina, hoy sólo hay soja.”

Las consecuencias en la educación rural

El impacto sobre la educación de esta situación social es directo. Hay escuelas, como las del paraje rural de La Candelaria que ha sido una escuela base con cuatro o cinco docentes y ahora tiene un solo maestro. Pasó de una población de 90 a 100 alumnos a tener actualmente solo 18.

En el pueblo Cañada de Luque, que es uno de los centros urbanos del departamento Villa El Totoral sobre el que se ha focalizado la investigación de Caisso, encontramos que la población de alrededor de mil habitantes no descendió cuantitativamente, entre otras cosas porque la instalación en este centro urbano de familias de los campos circundantes, compensó otro movimiento poblacional, el de la emigración de los jóvenes. Pero si vamos a la situación del pueblo, los habitantes del mismo: “ya casi no pueden acceder a un servicio allí, solamente a la escuela. El hospital que había fue degradado a dispensario en la década del 90, el club social ya no existe más, el colectivo vio reducidos su frecuencia a solo dos horarios diarios. Todos los servicios se fueron degradando. La gente está ahí pero viaja constantemente a Jesús María o a Córdoba. Incluso el intendente vive en un country en Córdoba.”

El deterioro de la educación rural se desarrolla en medio de esta situación. Muchas de las mejoras de la escuela rural estuvieron ligadas al desarrollo ascendente de sus poblaciones y ahora la situación es en sentido inverso. Su estancamiento se verifica en la falta de condiciones básicas para el desarrollo educativo. La mayoría de estas escuelas no tienen calefacción para soportar los fríos invernales por ejemplo.

Si tomamos las escuelas más importantes, situadas en los pueblos, nos encontramos en que la escuela ha visto disminuir su rol social, degradar su interacción con el conjunto social, según es la experiencia de la investigadora del proyecto que mencionamos: ‘la escuela ya no ocupa el lugar que tenía treinta años atrás. En ese tiempo no había fiesta patria donde la escuela no fuera “una fiesta”, donde no se jugará todo el día. La gente se juntaba a comer allí y ahora van las madres compran el locro y se van… Va perdiendo su rol de aglutinante social. Todo esto está muy ligado a la migración poblacional, a la perdida de los servicios. En la primaria de Cañada de Luque solo la directora vive en el pueblo. La escuela envejece con el pueblo”.

En la secundaria el dicho más común es “acá terminan los chicos y se van”. Existe un IPEA, un colegio agrotécnico, en donde “les hacen hacer proyectos productivos de huerta, de pollo, de dulces, de panificación. Y todas esas cosas, en medio de un modelo sojero, terminan siendo actividades lúdicas para los chicos. No tienen nada que ver con la posibilidad concreta de desarrollar una producción regional para quedarse viviendo ahí. Se cultiva trigo, soja y maní centralmente” nos relata la becaria del CONICET.

Los entrevistados por El Aspirante han coincidido en que los bajos salarios de los educadores, deficiencias en al infraestructura básica como es la falta de internet en las escuelas y en la zona, una capacitación docente alejada de las necesidades del medio y las faltantes de cargos para cubrir las necesidades en los lugares de mayor demanda, completan un cuadro de deterioro creciente de la escuela rural.

 

 

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