El camino a la facultad continúa sin consensos

A casi dos semanas de la Asamblea interclaustro, la dirección no logra unificar el rumbo.

El pasado jueves 7 de abril, la directora de la ECI, Lic. Claudia Ardini, convocó a una Asamblea Interclaustros que se realizó a las 18:30 en el aula 6, y contó con la presencia de unos 150 miembros de la comunidad educativa de la nueva Facultad de Comunicación.

El objetivo de la reunión era llamar a los diferentes actores (docentes, estudiantes, egresados y no docentes) a participar de un “plan director” que establezca una hoja de ruta para el proceso de normalización de los próximos dos años.

El encuentro,, que duró unas dos horas, se inició con la intervención de Ardini, quien hizo un repaso histórico del proceso de pase a facultad e invitó a los presentes a integrar las comisiones que confeccionarían en los siguientes veinte días, un plan consensuado para presentar ante las autoridades universitarias entrantes.

Pero luego de la disertación de Ardini, y con la apertura de la palabra a los presentes, el debate rápidamente tuvo un giro y se orientó hacia la discusión de cómo sería el proceso de selección del decano normalizador, ante lo cual algunos de los presentes sugirieron la posibilidad de realizar una consulta no vinculante, en tanto otros plantearon que los diferentes sectores que participan de las elecciones de consejo propongan nombres de decanos normalizadores.

La reunión finalizó con varias propuestas en el aire, pero sin que se resolviera concretamente ninguna. Si bien pareció haber acuerdo respecto a convocar a una nueva asamblea, en dìa y horario en el que se suspendieran las clases (para facilitar la participación de todos), y también respecto a defender que las nuevas autoridades normalizadoras fueran integrantes de la casa (se sugirió que el nuevo rector podía enviar una suerte de “interventor” ajeno a la institución); lo cierto es que no se votó nada, ni se fijó fecha para un nuevo encuentro.

Además, solo miembros del oficialismo de la Facultad se inscribieron en las comisiones convocadas para el plan director, ya que no lo hizo ninguno de los opositores (estudiantiles o docentes).

A casi dos semanas y a una semana de la asunción del nuevo rector, la dirección no ha convocado a un nuevo encuentro de la comunidad educativa.

La asamblea

Entre los primeros expositores, el profesor Pablo Carro hizo mención en torno a respetar los acuerdos históricos en la escuela, como el hecho de que la Secretaría de Asuntos Estudiantiles quede en manos de la agrupación que conduce el centro de estudiantes, o que la forma de elección de los decanos siga siendo directa.

Continuidad de la Directora

Otro de los puntos en los que se notaron discrepancias fue en la posibilidad de respaldar a Claudia Ardini como decana normalizadora. Referentes de la Agrupación Arcilla destacaron que Ardini fue elegida hace menos de un año y por un período de tres, por lo que propusieron que la Directora tenía una legitimidad vigente para continuar con el proceso de normalización. Miguel Magnasco, secretario de Asuntos Estudiantiles, expresó al respecto que “tendría la misma posición si el año pasado hubieran ganado los integrantes de la lista Bordó Naranja”.

La profesora Paulina Brunetti, consejera del oficialismo, preguntó en su oportunidad: “¿hay elecciones de consejeros?”… y agregó: “También es cierto que acá, hace un año, democráticamente se eligió Dirección hasta 2017” y agregó que muchos en el consejo se le acercaron para decirle que estaban de acuerdo en que respetara esa fecha incluso en el proceso de normalización. Sin embargo, sostuvo que “parece que la elección de rector ha despertado algunos demonios y ha cambiado algunas cosas”.

Por su parte, Corina Echavarría, consejera de la lista Bordó Naranja (Frente por otra Dirección), recordó que en diciembre pasado, el consejo consultivo se expidió por consenso respecto a algunos puntos como la continuidad del consejo consultivo durante el proceso de normalización, frente a lo cual se preguntó por qué se ponía en tela de juicio la continuidad de ese espacio institucional o la realización de las elecciones.

Sobre el mismo punto se expresó el consiliario Ramiro Albarracín, quien dijo que hacer una consulta para elevar nombres de decanos para que decida el consejo superior era “una intervención más democrática”. Además propuso crear un mecanismo para discutir entre todos las políticas que se llevarán adelante durante la normalización.

Pablo Natta, docente integrante de la lista Bordó Naranja (Frente Por Otra Dirección), aclaró que “elegir un director o una directora no solamente no es un cheque en blanco sino que además incluye una serie de reflexiones y de decisiones que son muy diferentes a elegir un decano normalizador” y agregó que “cuando uno toma una decisión de un voto, no la toma gratuitamente, sino con una serie de variables que tienen que ver con el período, las funciones que cumple, la forma de controlar esa autoridad”

Reclamos al oficialismo

Uno de los primero reclamos a la dirección que se escucharon entre los participantes, fue que la Asamblea se realizara en un día y horario en que tanto compañeros estudiantes como docentes quedaban impedidos de participar porque tenían clases. Mariana Mandakovic fue la primera en reclamar que se realice una nueva asamblea y que se suspendan las clases para favorecer la participación de todos.

Miguel Haiquel, a su vez, sostuvo que “Una facultad significa muchas cosas que hoy no tenemos” y enumeró, entre otros puntos “necesitamos una institucionalidad distinta, necesitamos reglas de juego de respeto, diferentes; necesitamos una transparencia en la gestión del presupuesto, que hoy no tenemos; necesitamos la participación en un consejo directivo que sea democrático y participativo, que los estudiantes y los docentes nos enteremos qué se resuelve ahí, cómo están afectando nuestros intereses; necesitamos que se seleccionen a los mejores docentes cuando hay una selección de antecedentes o un concurso”.

Desde la agrupación estudiantil del MST, María Escutti exigió mayor protagonismo estudiantil en el debate y sostuvo que es necesario pensar “cómo construimos espacios verdaderamente democráticos donde seamos los estudiantes los que tengamos la posibilidad de tomar las decisiones en conjunto con los docentes”, y reclamó un llamado a la conducción del Centro de Estudiantes para “que empiece a garantizar esos espacios porque la realidad es que esta instancia interclaustro no se discutió en ningún curso, no se viene debatiendo y particularmente los estudiantes no venimos teniendo espacios propios para definir para dónde queremos ir a la hora de ser facultad”.

María Inés Loyola, consejera de la Facultad de Derecho en representación de la ECI e integrante de la lista verde, destacó que “el período normalizador tiene la función de poner a la institución en las condiciones para poder elegir su consejo directivo y posteriormente su primer decano o decana”. Al mismo tiempo, remarcó que el período de normalización implica adecuar cuestiones como “un montón concursos que no se han hecho durante todo este período, o que no se han sustanciado; implica la puesta en marcha del Convenio Colectivo de Trabajo que es importantísimo en esta unidad académica porque hay muchísimos docentes interinos; implica un saneamiento del presupuesto que hay un rojo que no se termina de explicar; e implica también avances en el plan de estudios que todavía está de manera muy incipiente”. Loyola recalcó además que la discusión se trata de un período de transición y adecuación, y no de la elección de un decano, y detalló muchos de los puntos “pendientes” en la institución, frente a lo cual reclamó un diagnóstico de la institución que incluye lo que está pasando con el presupuesto, con el personal, con el patrimonio, con la situación de concursos, de los compañeros de distancia, la situación del trayecto de locución, los nombramientos, los contratos, lo que pasa en posgrado y doctorado, etc. Loyola dijo que estas cuestiones deben ser conocidas prioritariamente por el consejo consultivo para colaborar con el proceso de normalización.

En su intervención, Pablo Natta, continuó con los reclamos a Ardini, poniendo énfasis en problemas de “falta de transparencia” o “contrarias a la ética”, remarcando que la situación de falta de participación democrática se acentuó en los cuatro años en los que ha estado la actual dirección. Natta denunció la existencia de “concursos frenados”, “anulaciones de selección de antecedentes”, falta de respuesta a los pedidos de informes, entre otros.

Críticas al nuevo oficialismo universitario

En su intervención, el consejero estudiantil Andrés Gimenez Manrique, de la agrupación Caleuche, resaltó la importancia de la unidad en la defensa de la autonomía institucional, pero remarcó que “estamos dentro de una Universidad que está en manos de aquellos que no querían que la facultad de Ciencias de la Comunicación sea posible”, y agregó que  “teniendo en cuenta en manos de quién está el rectorado de esta universidad, no me parecería extraño que quieran imponernos un decano normalizador que no sea de esta Escuela”.

Lina Ávila, del MST Nueva Izquierda, marcó que si bien no es menor el dato de que “hoy a la universidad la estaría dirigiendo (Hugo) Juri, que es un representante de Franja Morada y del Gobierno de Macri, que no respeta los mecanismos democráticos… Pero también tenemos que si la hubiese dirigido Tamarit, tampoco garantiza que se cumplan sus promesas, tampoco respeta los mecanismos democráticos. Porque Scotto asumió prometiendo la elección directa, Tamarit asumió prometiendo la elección direct, y así pasaron los tres mandatos y nos quedamos esperando la elección directa.” Respecto a la legitimidad de Ardini para continuar al frente de la Institución, la militante de izquierda sostuvo que “Nos dicen que si queremos garantizar la democracia tenemos que extender el período que tiene la actual directora, que hay que mantenerla. Ganar una elección no es un cheque en blanco que te da tiempo indeterminado para mantenerte a la cabeza de la institución”. “No nos olvidemos que al decano normalizador se lo define por un acuerdo político en el Consejo Superior, y los acuerdos políticos son sensibles a las movilizaciones, a la participación, por eso sostenemos la postura de la elección directa”, expresó.

La profesora Mariana Mandakovic, en el mismo sentido, remarcó que la democracia se practica todos los días y dijo que el hecho de haber tenido una elección para director no implica que no se pueda hacer otra para elegir decano normalizador. Además, en referencia a la supuesta vigencia de la legitimidad de Ardini por haber sido elegida directora el año pasado, Mandakovic dijo que  “cuando uno elige intendente no elige gobernador”.

Un nombre que confianza y consensos

En una de las últimas intervenciones, la profesora Liz Vidal, de la lista verde, planteó la necesidad de “volver a los órganos que han sido votados y nos representan y poder desde esos lugares, con la representación que tenemos en esos lugares, construir una propuesta consensuada y acordada que nos permita transitar esta etapa de la manera más limpia y más honesta posible”. “Podríamos acordar un modo de elegir quién va a conducir este proceso, alguien que genere las mayores garantías para los distintos sectores que somos hoy los que estamos acá; podemos tener la mejor persona académicamente, profesionalmente, pero si esa persona no genera las garantías, no genera las confianzas, tampoco sirve”, cerró.

Entre las agrupaciones estudiantiles, también tuvo su oportunidad de expresarse la agrupación SUR, en nombre de la cual habló Ezequiel Cardozo, quien afirmó que “es fundamental que la Facultad que nazca sea inclusiva, y ahí entra la aplicación efectiva de las flexibilización de las correlativas”. También hizo incapié en la necesidad de que la nueva Facultad sea participativa, para lo cual destacó la importancia de buscar instancias como las de las consultas vinculantes y los espacios de debate.

Presidente enojado

Al finalizar la asamblea, el presidente del Centro de Estudiantes, Alexis Boujon, tomó la palabra para expresar que se iba “un poco enojado” porque “lo que se tendría que haber discutido en esa instancia es el proyecto político de la nueva facultad de Ciencias de la Comunicación, y no ponerlo en los ejes de si vamos a elegir o no y de qué manera, porque me parece que eso es patear la pelota afuera”. “Me voy bastante molesto porque creo que los compañeros estudiantes lo único que alcanzaron a ver fue una contienda y la verdad es que eso no suma para nada. Así, la facultad de Ciencias de la Comunicación va a arrancar muy mal” expresó.

El descargo de Ardini

Al finalizar el encuentro, la Directora Claudia Ardini, hizo referencia a los reclamos sobre falta de transparencia y pedidos de informes y expresó que “para la comisión Ad Hoc que evaluó la factibilidad de la creación de la Facultad de Comunicación, esta gestión tuvo que trabajar arduamente para presentar en tiempo y forma toda la información requerida en informes que dan cuenta de todas las dudas y que están publicados además en la página de todas las dudas que se planteaban en relación con concursos, en relación con presupuesto, en relación con déficit presupuestario, etc.”

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