K-Popers TV: El primer reality televisivo sobre K-pop.

El primero de julio del corriente año se realizó la fase inicial del primer reality de Kpop televisivo. El casting se realizó por una productora nueva de TV en conjunto con el evento Cordobés CAF y Kpop Fest y su objetivo era darse a conocer mediante baile y canto.

Primero de julio, los concursantes debieron presentarse frente a la antena de Canal 12, en otra productora. Allí se llevó a cabo, durante toda la mañana y el medio día, el casting.

Comenzaba a las nueve de la mañana pero se pudo observar y escuchar movimiento desde las siete. Cuerpos en constante movimiento, voces tratando de afinar y rostros con sonrisas nerviosas. Nadie se encontraba solo, si bien la audición lo era, podía decirse con facilidad que todos los presentes se conocían, o eran cercanos, ya que el grupo más pequeño tenía cinco personas.

A las nueve y cinco minutos las puertas del lugar se abrieron, en ese mismo momento los ojos de aquellos chicos y chicas cobraron un brillo esperanzador que dejaba entrever lo significante que aquella oportunidad era. Una silueta femenina les comunicó como sería el proceso.

Lo primero que hicieron fue firmar un acuerdo que les permitió a las personas encargadas de aquello utilizar todas las fotos y vídeos que obtuvieran de aquel día. Todos lo hicieron sin oponer resistencia y entonces se les entregó un número, el cual representó su turno sobre el escenario y frente a las cámaras. Los murmullos se hicieron presentes mientras sacaban sus teléfonos celulares para tener ellos mismos un recuerdo del maravilloso y único momento.

Una vez que todo el proceso administrativo terminó, quizás la parte más aburrida para los adolescentes protagonistas de aquella rutina, se los dejó pasar al estudio. Esta vez los murmullos eran más fuertes, hasta llegar a transformarse en todo tipo de sonidos. Algunos manifestaban que su lugar era allí, frente a las cámaras, demostrando mucha seguridad de sí mismos. Otros simulaban llorar por los nervios.

Hubo un saludo general entre la presentadora, Gina Casinelli, los productores y participantes. Básicamente entre todas las personas que allí se encontraban. Hasta que llegó el momento.

Quien tenía el número uno en su pecho atravesó la sala a pasos tranquilos y, una vez que pisó la plataforma de colores, se giró a la cámara y dedicó una sonrisa. Gina realizó una entrevista corta y amable con cada uno, haciendo de vez en cuando comentarios variados sobre las respuestas para darle un toque más personal a la misma. Entonces, la presentación. Tanto cantantes como bailarines tomaron el escenario.

Cada uno con estilos, canciones y ropa diferente. Pero hubo una gran similitud: la presencia escénica. Una vez que sus pies aterrizaron allí, donde el reflector solo les prestaba atención a ellos, cualquier pudor se desvaneció. Sus cuerpos respondieron con facilidad al ritmo de aquella canción que tanto habían ensayado. Quizás los pasos no se ejecutaron de la manera perfecta, pero solo importó la fuerza. “Quiero subirme de vuelta” exclamó más de uno al volver al lado de sus compañeros.

A medida que su turno llegó y terminó, se les pidió salir de aquel lugar y tomar asiento dentro una pequeña sala frente a una cámara y con otra persona distinta. Aquel fue un  “Confesionario”, donde se les hizo variadas preguntas respecto al tema del Kpop en general y, claramente, sus experiencias allí.

El final del recorrido era allí. Saliendo del último lugar tuvieron la oportunidad de hacer diversas actividades y poner en común lo que allí había pasado.

Cuando el participante número 100 se hizo presente entre todos, cerca de las 16 horas, se dio finalizada la jornada.

Una despedida, risas y la promesa de que antes del término de este año obtendrían los resultados acerca del casting y cuál era la siguiente etapa.

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