Franco Cinelli y un destino marcado por la melomanía

Por Alejo Lucaras para Redacción Periodística I

El icono rosarino de la electrónica y su “leve” obsesión con la música lo encaminaron a una vida llena de experiencias artísticas en contextos temporales y espaciales completamente distintos entre sí. A continuación, su historia, sus inspiraciones y la convivencia con el panorama de la escena actual.

Si de Franco Cinelli hablamos, resulta inexorable el hecho de caracterizarlo con la melomanía. A diferencia de otras manías, la melomanía no es considerada como un trastorno psicológico o una enfermedad, ya que simplemente trata de una persona sintiendo pasión y que dedica plenamente su tiempo y dinero al disfrute del arte de la música. A Cinelli, ese rotulo le queda impecable: Con 42 años y residiendo en Rosario, es de esos DJs y productores que gracias a su afán casi exclusivo por lo musical, terminan convirtiéndose en sabios. Sus vastos conocimientos relacionados con distintos géneros han solidificado una carrera llena de experiencias a nivel internacional y que concretan su prestigio en la escena electrónica argentina.

Un laboratorio musical y un legado familiar Franco se empezó a familiarizar con la música desde una edad temprana gracias a la vocación de su padre, Osvaldo, quien se dedicaba a la ingeniería de audio. Osvaldo producía desde equipos de sonido, montajes, maquetaciones exclusivas de parlantes y amplificadores hasta diseño de audio de discotecas, estudios de grabación, home listening. Sin su padre, el DJ expresa que no hubiera sido posible tener el conocimiento musical que actualmente posee, debido a que “era muy chico” para escuchar contenido tan “sofisticado” por su propia cuenta.

En la morada Cinelli sonaba Prince, Parliament Funkadelic, Curtis Low, Peter Gabriel, Pink Floyd y mucha música clásica. Franco saco provecho de todo el material que tenía al alcance: “Agarrando tapas de los discos, investigando y reuniendo fragmentos de las cosas que me compartía mi padre, fui descubriendo contenido. Posteriormente vino un proceso en el que empecé a ir a las instalaciones de las discotecas. Me quedaba en la cabina del DJ y apreciaba su trabajo.” cuenta el productor.

Rosario siempre estuvo cerca

Rosario es la ciudad en la que Cinelli se crio rodeado de astros. La gran carga de talento rosarino no es algo que sorprenda a Franco: “Hay artistas plásticos increíbles que han trascendido en el mundo, fotógrafos, músicos de todo el abanico musical, DJs, productores. Casi que pareciera que hablamos de un “leitmotiv” del despertar artístico, por estar muy cerca de Buenos Aires y Córdoba” manifiesta. Los artistas rosarinos favoritos de Franco son Jorge Savoretti, con quien han compartido amistad desde unos tempranos quince años, Nico Kurman (DJ, Productor y una pieza fundamental en la escena rosarina) y Tomas Caturla. De este último, Cinelli cuenta que fue residente de una de las mejores discotecas que hubo en los 80 y 90, donde se encargó de traer música muy avanzada para el momento como New Order, Pet Shop Boys y The Cure (algo que luego fue decantando en el house).

¿Fernet con Coca y Cinelli?

El paso de Franco por la docta no es desapercibido: Desde los 90, el rosarino ha dejado su huella en muchos clubes y eventos realizados en la ciudad. “Córdoba me encanta, creo que siempre ha tenido una escena muy importante y considerable. En los tempranos noventas, había ciertas discotecas que hasta estaban al nivel de Buenos Aires, se ponía música increíble” dice Franco, y automáticamente trae a colación a compinches como Simbad, Bruno Chaix, Cristobal Paz, Facundo Carri y Martin Bellomo. “Todos ellos eran como venidos del futuro” comenta. En cuanto a la gran capital cosmopolita del país, Buenos Aires, Cinelli cuenta que para la época de los 80s y 90s, esta industria del espectáculo porteña era vista como algo extraterrestre. Explica que esto se debía a que estaban mucho más en contacto con Estados Unidos y Europa, de dónde provenía material artístico exclusivo.

Los discos vuelven a volar

El rosarino supo sobrellevar la cuarentena como un amante de la música lo hubiera hecho. Al principio, se llevó una desilusión para debido a que el corriente año es el que venía artísticamente soñando como productor y DJ. “Fue un shock para mí y el primer mes ni entre al estudio. No me nacía” afirma con lastima. “Me la pasaba escuchando discos e investigando como lo hago siempre pero sin producir. Me atrapo mucho más la escucha y el estar relajado” concluye. Posteriormente y como un buen final feliz, Cinelli tomo riendas en el asunto de la producción y desarrollo una gran variedad de proyectos, desde remixes hasta participaciones en compilaciones. “Ahora voy a sacar vía digital un mini álbum de música experimental, toda producida por mi” cuenta.

Como buen melómano, Franco compra música todo el tiempo, ya sea vinilo o digital. “Tengo una catarata musical infernal que sinceramente no llegas a escucharla toda cuando estas arriba del barco. Hay muchos discos cerrados que no he llegado ni a abrir el sobre, pero en cuarentena encontré ese tiempo para experimentar en el estudio, probar, dar vuelta todo” expresó.

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