Fin de cuatrimestre. ¡Fuera estrés!

Fin de cuatrimestre. ¡Fuera estrés!

El fin de cuatrimestre se vive con estrés y con poco tiempo, las desveladas se asoman y los enojos son constantes, las preocupaciones permanecen por largo tiempo y dejas de hacer mil cosas por terminar de estudiar.

Hay quienes “viven” estresados y no duermen por días, sienten que los exámenes y los trabajos finales se los comen vivos, que todos los libros que tienen que leer y los trabajos que tienen que presentar ya son para el día siguiente y que aún no lo acaban. Están de un humor que ni ellos se soportan, ya no quieren saber nada, nada de tareas, exámenes menos y lo peor es que muchos de sus amigos están igual.

Vivimos a un ritmo tan acelerado que no es difícil escuchar que uno se siente estresado. Nos sobrecargamos de tensión diariamente, y por distintas circunstancias, repercutiendo en nuestro organismo y desencadenando, en muchos casos, problemas graves de salud.

La ansiedad que los estudiantes sienten cuando se enfrentan a un examen puede crear cierto ruido o estática en sus mentes. A menos de que sean capaces de relajarse ese ruido puede bloquear su capacidad para recordar información importante. También puede afectar su comprensión y razonamiento, lo que dificultaría la capacidad de solucionar problemas. Así, puede que los estudiantes obtengan calificaciones que no reflejan realmente todo el trabajo realizado y su capacidad.

Se acercan los finales y con ellos nuestros nervios están de punta. Por esta razón, podemos proponer algunos pasos a tener en cuenta para poder “combatir” el estrés.

Hablemos con los familiares y amigos. Parece simple, pero uno a veces no lo tiene en cuenta. La amistad es una gran medicina. Llamemos o escribamos a amigos y familiares compartiendo nuestros sentimientos. Ayudemos a un amigo o devolvamos un favor. Sentir que estamos ayudando a otros nos genera una sensación de felicidad, que somos útiles y que otras personas se ven beneficiadas con nuestros actos.

Realicemos actividad física diariamente. Elige la actividad que más te guste y puedas realizar según tu rutina diaria. Puedes caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar. El ejercicio físico alivia la tensión mental y física, puede ser fuente de placer. Adultos físicamente activos tienen un menor riesgo de depresión y pérdida de la función mental. Dormir bien. La falta de sueño provoca, en gran medida ansiedad.

Cortemos con los malos hábitos. Sabías que el exceso de alcohol, cigarrillos, cafeína pueden aumentar la tensión. Cuide su alimentación. Consuma alimentos ricos en proteínas, verduras y trate de no hacerlo a destiempo.

Bajemos un cambio. Es difícil, lo sé.  Corremos de un lado a otro, como si la vida fuera una carrera. Siempre apurados. No disfrutamos del tiempo, sino que lo aceleramos. Por qué no planear con anticipación y permitirnos tiempo para las cosas más importantes por hacer. ¡No te pongas nervioso/a! Es fácil perder el control de tus sentimientos cuando estas disgustado. Date cuenta de tus sentimientos. Exprésalos y encuentra una forma de canalizarlos. Practica ejercicios de respiración, escucha música, o haz lo que tu creas que puede ayudarte a sentirte mejor.

¡Ríe más! Veinte minutos riendo con un vídeo cómico reducen el estrés de igual manera que veinte minutos corriendo sobre una cinta, lo que demuestra que la risa es un eficaz antídoto natural contra las emociones negativas. Aunque por el momento no hay datos científicos que demuestren que las personas con mejor sentido del humor vayan a vivir más o a tener mejor salud, sí se ha constatado que los estilos de humor positivos generan beneficios importantes para la salud mental. Bromear sobre las desgracias ayuda, en general, a llevar mejor los momentos más difíciles de la vida. “Esto demuestra que reírse de los problemas es importante para la salud mental”, ha destacado el psicólogo Eduardo Jáuregui, ya que de forma inconsciente se transforman los pensamientos negativos en positivos y se reduce el estrés o se ayuda a prevenirlo. Además, las carcajadas tiene sobre la salud un efecto analgésico leve del tipo aspirina, lo que alivia el dolor y, al mismo, tiempo reduce el estrés sobre lo que causa miedo o amenaza.

Organizarnos. Si tenemos “miles” de cosas por hacer en el día o en la semana. Hagamos una listado en el cual marquemos las prioridades y realicemos una a la vez.

Tratemos de no vivir preocupados. No nos preocupemos. Nada pasará si dejamos algo para el día siguiente.

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