El shock alcohólico de las “previas”

Es el consumo “problemático” más perjudicial entre los estudiantes del UNC

Entrevistamos al Profesor Raúl Ángel Gómez (1), docente e investigador de la Facultad de Psicología de la UNC. Después de explicarnos acerca de las dos líneas de trabajo de su unidad de investigación, a saber: la prevalencia del consumo de drogas en las diferentes poblaciones y el seguimiento de las operaciones cognitivas –ideas, pensamientos, expectativas- de los individuos que realizan consumos “problemáticos”, Gómez nos responde sobre el tema central de nuestras preocupaciones: la drogadicción y los consumos problemáticos entre los estudiantes de la UNC. Son ilustrativos también los testimonios de varios estudiantes que transcribimos al final de la nota.

El Aspirante: ¿Qué diagnostico puede hacer sobre el consumo de problemático de sustancias en los estudiantes universitarios de Córdoba?

Raúl A. Gómez: Tenemos dos fenómenos particulares a esta población. Por un lado, el consumo de alcohol en “atracón”, también llamado técnicamente “consumo intensivo episódico de alcohol” que involucra a más del 60% de la población universitaria. Una problemática que está alejada del alcoholismo clásico, y que tiene como característica ser de alta intensidad y de baja frecuencia. Ocurre uno o dos días a semanas con una gran ingesta de alcohol en muy poco tiempo. Está asociado a un fenómeno juvenil, que integra lo que llamamos consumos “problemáticos”. Se trata de las llamadas “previas”. Las reuniones anteriores al ingreso a los boliches.

El otro consumo, es una prevalencia del consumo de psicofármacos superior a la media poblacional, asociado a dar respuesta a la exigencia académica, como el estudio en largas jornadas con pocas horas destinadas al sueño en los momentos previos a los exámenes. Este rubro abarca menos del 20% de la población y varía de una facultad a otra.

EA: ¿Qué magnitud tiene el consumo de  marihuana, cocaína o drogas sintéticas?

RAG: De las llamadas drogas ilegales, por llamarlas de alguna forma, el consumo de la marihuana es mucho más alto que en el resto. Según estudios hechos por el SEDRONAR, con el que tenemos permanentes interacciones, la utilización de marihuana abarca entre el 15 al 17 % de la población en general, que la consume o la ha consumido alguna vez. En nuestras poblaciones universitarias, con las variaciones de carrera, edad, etc., superan en promedio el 25%. Un 10% más.

La cocaína que nunca supera el digito en la población general, en la población universitaria se acerca a los dos dígitos. Las drogas de diseño no superan una cifra. Y son un consumo particular, ocasional, no adictivo en general, que tiene entre los jóvenes una prevalencia más alta que en el resto de la población.

EA: ¿En que contribuyen sus investigaciones al desarrollo de políticas para enfrentar esta problemática de salud?

RAG: Nosotros en realidad hacemos ciencia básica. Investigación. Lo nuestro es un insumo para cualquier política. Insumo que es poco utilizado. Opinamos que las políticas públicas, institucionales, como en el caso de las que aplica la Universidad Nacional de Córdoba, deberían estar centradas en los datos que producimos nosotros y no en las presiones mediáticas, en las modas o en las necesidades de una campaña política. ¡Nunca se apela a nuestros datos o de los otros equipos que investigan en la facultad a la hora de diseñar una política de intervención!.

Tendríamos que tener una política de prevención, alejada de la presunción de que ilustrar a la población sobre lo nocivo de una sustancia va a disuadir al consumidor para que deje de consumir. Esa es una política equivocada, infantil, moralizante. Que no tiene nada que ver con el porque la gente consume. Por ejemplo, de  nuestros estudios en torno al consumo intensivo de alcohol, surge no solo que es perjudicial y de riesgo, sino que es quizás, uno de los problemas graves que tiene el estudiante universitario asociado a peligros como el conducir ebrio, la violencia a la que se expone y las intoxicaciones periódicas que afectan su salud.

EA: ¿Qué condiciones objetivas influyen en el consumo problemático de alcohol?

RAG: Este consumo, que es parte del aumento de la ingesta de alcohol a nivel mundial, tiene características particulares aquí en Córdoba. Hemos hecho estudios comparativos con la Universidad de Valencia. Allí tienen un fenómeno parecido que se llama “botellón”, que es un consumo al aire libre, en el que miles de jóvenes se juntan a consumir lo que compran en el supermercado a precios más baratos.

Aquí tenemos “la previa”. Tiene que ver con que nuestra población universitaria es mayoritariamente migrante y vive en departamentos. Por lo tanto, realiza este encuentro que es el resultado de una  combinación de situaciones y marcos regulatorios negativos, que como resultado dan el combo perfecto para el consumo intensivo de alcohol, más allá de la voluntad del joven de “tomarse todo”.

Nosotros tenemos una legislación que prohíbe el consumo de alcohol a partir de las 23 hs. Tenemos un horario de boliches acotado a las 5 de la mañana. Teníamos la prohibición de beber en la vía pública, que era una contravención por la cual un joven podía ser detenido si bebía en la puerta de su casa, aunque a unos metros alguien estuviera “legalmente” tomándose un whisky en la mesa de la vereda de un bar.

Este marco regulatorio es el que creo las condiciones por las que apareció “la previa”. Esta es el lugar del encuentro en un departamento en el que los jóvenes se preparan para ir al boliche, se “producen”, se bebe para desinhibirse, en el caso de las mujeres se intercambian ropas. Es un lugar de “encuentro con el otro”. Luego al ir al boliche, no se van a poder hablar, no se van a poder ver por la oscuridad y los medios de contacto van a ser otros. La motivación para hacer previa es más que saludable, ya que es encontrarse.

Ahora, ¿porque se convierten en lugares de riesgo? La prohibición de venta del alcohol a determinas horas hace que se compre siempre antes. Cualquier organismo omnívoro como nosotros, tiene el patrón del acopio ante la posibilidad de falta. Acopiamos algo que nos puede faltar. En el caso del alcohol, los jóvenes tienen una conducta de acopio. Se compra de más previendo que luego de cierto horario no van a poder comprar.

En este mundo la nocturnidad se ha incorporado a la vida cotidiana. La gente no sale a festejar a las 22 hs., entre otras cosas porque se trabaja hasta muy tarde. Entonces entre las 23 hs. hasta máximo las 2 hs. de la mañana hay que tomarse todo, en períodos de dos horas -lo que hay en la casa ya que no puede quedar allí- para luego ir al boliche. Entre otras cosas porque los consumos en esos lugares son caros. Boliches de los que van a salir a las 5 a.m. sin transporte público. O sea se hace todo, para que los jóvenes beban de esta manera perjudicial y de riesgo.

El tema no es solo cuanto tomas, sino en que tiempo lo tomas. Si le das tiempo a tu cuerpo para metabolizar y eliminar la ingesta es una cosa, si es todo muy seguido es otra. Si en un casamiento durante ocho horas tomas 3 ingestas de alcohol  es una cosa, si te lo tomas todo en dos horas como hacen los chicos, en la previa al boliche, estas al borde de una intoxicación seria, estas con una borrachera.

La impresión que tenemos es que se está haciendo todo mal. Si lo que queremos es cuidar a los jóvenes de los consumos perjudiciales y de riesgo.

RAG: ¿Ha aumentado el consumo en los últimos años?

Hay un incremento del consumo y de los consumos problemáticos, que tienen riesgo e implican un deterioro progresivo del sujeto en sus relaciones sociales.

¿Las causas? Vemos condiciones donde el “discurso adulto” condena el consumo de sustancias de los jóvenes, sin darse cuenta que es una sociedad ordenada alrededor del consumo en general como organizador social. La recreación está asociada al consumo y el paradigma de felicidad está asociado al paradigma del éxito, que está muy asociado a su vez a la posibilidad de acceso al consumo, por un lado.

Por el otro, algunas cuestiones de orden cultural surgidas de la industria farmacéutica. Problemas que no eran de orden médico, ahora reciben un tratamiento médico y hay un medicamento para eso. Asistimos a la aparición de alimentos farmacolizados: Actimel, Activia, etc.

Es el combo perfecto para que algún joven desarrolle patrones de consumo de sustancias. Porque  si alguien para concluir con una digestión solamente puede hacerlo asistiéndose con la utilización de un alimento farmacolizado para combatir el transito lento, ¿porque no está habilitado ese joven para asistirse farmacológicamente para superar la exigencia académica?. Los consumos problemáticos no vienen de enfermos. Son hijos sanos del consumismo y la farmacolización actual.

 

Los testimonios de los estudiantes

Mariana (22 años) nos comenta que “en las previas que asiste junto al alcohol nunca falta la marihuana. En las previas se socializa mucho más que en el boliche. Por persona hay que calcular una cerveza, una botella de fernet divido entre cuatro y una botella de vino entre dos. En una hora tomas un montón y también fumas mucho ya que adentro del boliche no podes fumar. Nos juntamos a las 23 hs. y a la 1:30 tenes que estar en la puerta del boliche si queres entrar gratis. En primer año salía todos los sábados a los boliches, en segundo prefería ir a bares, ahora estamos más tranqui…”

Carlos (25 años) señala que “las previas empezaron a aparecer cuando los boliches empezaron a encarecerse. Están condicionadas por el tiempo del boliche que cierran temprano. Los que más toman consumen dos botellas de cerveza y media de fernet. Los que más sufren son los estudiantes más jóvenes, los que ya tenemos experiencia tenemos más tolerancia al alcohol y sabemos regular mejor lo que podemos consumir. En estos años viví el caso de mi prima que estaba borracha y la policía se la llevo por menor… En el boliche se toman cuatro birras y varios vasos de fernet. Vodka se consume bastante cuando no hay mucha plata. En vez de tomar fernet o cerveza, para llegar a un estado alegre más rápido tomas bebidas blancas…”

Paco (22 años) es categórico: “… y mira el objetivo es tomar lo más posible. Ya que somos estudiantes y no tenemos mucha plata priorizamos la cantidad. Marihuana hay un motón. Solo dos de los siete que nos juntamos consumen cocaína o lcd, pero aparecen muy de tanto en tanto. Las pastillas solo cuando hay fiestas electrónicas.”

Adriana (26 años) nos cuenta su evolución: “no voy a previas para descocarme. Lo que hay es cerveza o fernet. Hay marihuana, puede haber ácidos, la coca aparece más tarde. A las previas que yo voy son muy rockeras. Van 10, 15 o 20 personas de gente muy distinta.  De pendeja si había mucha bebida blanca para no consumir tanto en el boliche. No me adhiero al consumo de drogas aunque más o menos la mitad consume…”

“Yo ya pase varias etapas, pero los pibes más jóvenes que vienen del interior son  los más expuestos. La noche cordobesa es muy brava. Lo vi con una compañera que se le arruinó la carrera por la fiesta cordobesa. Hay mucha variedad de jodas todos los días en cantidades excesivas. Venís de un lugar donde tenías una opción y ahora tenes 20 opciones…”

 

 

 

(1)    Raúl Ángel Gómez es profesor adjunto de la cátedra “Escuela, Corrientes y Sistema de la Psicología Contemporánea” de la facultad de Psicología de la UNC, a cargo de la materia “Psicología, drogadependencia y drogadicciones” y docente investigador, actual coordinador de la “Unidad de Estudios Epidemiológicos de la Salud Mental”.

Ha escrito los siguientes libros: Droga y control social (Ed. Brujas, 2007), Introducción al campo de la drogodependencia (Ed. Brujas, 2012) y Psicología, de la drogodependencia y de las adicciones (Ed. de la UNC, 2015)

 

 

 

 

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