Derecho a pensar en libertad

Un taller que apuesta a generar conciencia en los estudiantes de la Universidad sobre temas tan sensibles como los derechos de la mujer y la imagen social que representa la cárcel.

Todos los sábados a las 9 horas, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, se lleva a cabo un taller de formación que tiene como eje la promoción de los derechos humanos de la mujer en la cárcel de Bouwer destinado a estudiantes de distintas carreras de la Universidad Nacional de Córdoba y dictado también por alumnos de la institución.

Lleva 10 años en funcionamiento y forma parte de un proyecto de extensión universitaria presentado en 2006 por la agrupación estudiantil de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, La Revuelta en La Bisagra, ante la Secretaria de Extensión de dicha facultad.

El espacio es organizado y puesto en práctica por 15 tallerristas pertenecientes a las Facultades de Psicología, Trabajo Social y Derecho y actualmente asisten al taller unos 80 estudiantes de diferentes carreras. En un comienzo estaba dirigido solo a estudiantes de la Facultad de Derecho pero luego se abrió la convocatoria a las demás instituciones.

El Proyecto

Tiene como objetivo que los participantes aprendan, discutan y reflexionen sobre problemáticas fundamentales para la intervención y relación en el espacio carcelario, permitiendo desarrollar en ellos un proceso educativo de formación critica sobre espacios tan distintos pero relacionados como la universidad y la cárcel.

Entre los temas discutidos pueden resaltar los de género, políticas sociales de seguridad, derechos sexuales y reproductivos e identidad. Varían según el grupo de trabajo y se les pueden agregar temáticas referidas a los medios de comunicación, el abuso policial, educación bancaria y educación popular.

El proyecto enfoca toda su actividad en la vida de las mujeres en la cárcel ya que este hecho rompe con la imagen de la mujer como el pilar de la familia y con los roles asignados socialmente a ellas.

Plantea que los significados hacia ellas en la cárcel han sido construidos y por lo tanto tienen derecho a decidir, elegir y pensar libremente a pesar de la existencia de una desigualdad entre los géneros tanto dentro como fuera del encarcelamiento.

Busca también promover mejores condiciones tanto de acceso a la educación y la calidad del cuidado de la salud dentro de la cárcel y la posibilidad de poder ejercer su derecho al trabajo después de ser reintegradas a la sociedad.

Toman la palabra

Victoria Clerc, estudiante de Abogacía y coordinadora del proyecto, cuenta la modalidad de trabajo que adopta el taller: “Trabajamos con herramientas de la educación popular tratando de interpelar a cada sujeto en su individualidad”. Agrega que utilizan un apunte que funciona como complemento al taller pero que lo más importante es asistir a los encuentros.

“Primero realizamos actividades de recreología para entrar en confianza entre nosotros, después nos dividimos en grupos pequeños y discutimos diferentes temas para luego hacer un plenario en el que cada grupo puede expresar las discusiones, las ideas a las que se llegaron y los interrogantes que hayan surgido”, explica la actividad en detalle.

Narra los efectos que se desean obtener con el taller y expresa: “Apuntamos en cada encuentro romper con estructuras sociales que uno, por el uso cotidiano, tiende a naturalizar y no interpelar, no reflexionar si queremos de verdad continuar con estas prácticas. Si son verdaderamente naturales o culturales e impuestas”.

“La idea es poder ir rompiendo con todas las estructuras que fomentan y facilitan la invisibilización de determinados sujetos, a la violencia de género, la violencia policial, a la discriminación de los sectores más marginados”, profundiza.

Como resultado de este proceso señala la posibilidad de poder replantearse las prácticas sociales dichas y “hacer de estas algo más ameno, más humano para que sirva de herramienta a los estudiantes en su campo de actuación como una herramienta de cambio, de transformación social.”

Victoria Costamagna, estudiante de Comunicación Social, integró el taller por 5 años como aprendiz y luego como coordinadora, señala que esta actividad “rompe con el modelo tradicional del aula, sino que se presenta como un ambiente de debate y de esta manera “deconstruye lo que estamos acostumbrados.”

Señala la importancia de los objetivos de esta instancia y los efectos que se desean obtener afirmando: “Algo clave es que los estudiantes que después se convertirán en profesionales, que muchas veces influyen en los procesos judiciales y de seguridad pública, por lo menos tengan una conciencia y sepan lo que está pasando. Y también porque después el universitario y el profesional construye ciertos discursos y visiones respecto a este tema.”

Remarca que tienen una responsabilidad ética por ser parte de la universidad y el deber como futuros profesionales de “entender sobre lo que hablan o sobre los procesos que influyen”. Toma como ejemplo a futuros abogados que luego podrían ser jueces señalando que su conocimiento sobre el contexto en que se desarrolla la vida de las supuestas acusadas y la que llevaran dentro de la cárcel influirá todo el proceso judicial, y en consecuencia, en las decisiones que tomaran durante el mismo.

 

 

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