Delitos ambientales en Córdoba

Carlos Matheu, presidente de “Lucha Contra la Contaminación Ambiental en Defensa de la Salud” (LUCADESA) brindó una charla en la Facultad de Ciencias de la Comunicación organizada por la Secretaría de Extensión, sobre situaciones que atentaban contra la vida de muchos cordobeses. 

El encuentro se llevó a cabo el jueves 26 de septiembre, en el aula 8 de la FCC. Matheu, ex fiscal de la provincia, hizo hincapié en la poca presencia que tienen estos casos en los medios. «Hay periodistas que quieren publicarlo, pero por cuestiones de poder no se lo permiten» disparó.

En primer lugar, el experto en medioambiente, habló de un caso reciente de la provincia, sobre la presencia de asbesto en el colegio Garzón Agulla, del barrio General Paz. Fue denunciado desde la fundación presidida por él, debido a que uno de los profesores de esa institución, había observado en el subsuelo de la misma, bolsas de consorcio abiertas con un material que llamó su atención. “Al ver estas bolsas, le llamó la atención el color de la materia y sin tocarla se dió cuenta que era asbesto” dijo Matheu. 

“El asbesto es un mineral cancerígeno, prohibido en todo el mundo. La agencia internacional de la investigación del cáncer, que depende de la Organización Mundial de la Salud, en el año 1977 probó que este elemento produce cáncer directamente con la inhalación” disparó el ex fiscal. 

“En 1977 la IARC, que es la agencia de detección de cáncer más grande del mundo, lo proscribió en el planeta. En 1986, la EPA, que es la agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de Norteamérica, lo declara prohibido porque también sacó sus estudios que demostraban que era cancerígeno. Y Argentina, en el año 2000, declara por la instrucción 823 prohibido su uso, su comercialización e importación por ser probado cancerígeno” agregó Carlos.

El asbesto estático no genera problemas, en tanto que no se rompa. Cuando se rompe, se dispersan las partículas, que son invisibles e imperceptibles. El profesor del Garzón Agulla determinó que era asbesto fisurado, por lo que contactó a Matheu y prepararon la denuncia.

El presidente de LUCADESA dijo que el colegio, negaba la situación y adoptaba el papel de no saber nada al respecto al asbesto. Pero procedieron a retirarlo. Para hacerlo se debe hacer de acuerdo a un protocolo establecido en la resolución 577 de la Secretaria de Trabajo e Higiene Laboral. Pero en este caso, se retiró sin tener en cuenta las ordenanzas. 

“Durante un año y medio estuvieron estas bolsas de asbesto, sin saber lo que era. Generaba el polvillo, que todo ese tiempo, estuvo en contacto con los alumnos, que lo aspiraban sin saberlo. También afectaba a docentes y al hombre que trabajaba allí en el mantenimiento” apuntó el ex fiscal.

El especialista, contó que esta causa lleva ya más de un año y medio, y que están luchando con el fiscal, porque no hay predisposición para avanzar en forma rápida y con serenidad para que se llegue a la resolución total de este hecho tan grave.

Luego, Carlos procedió a hablar de un acontecimiento ocurrido en barrio Ituzaingó, del sudeste de la ciudad de Córdoba. Allí, había dos campos en los que se cultivaba trigo y soja. Fumigaban con agroquímicos. “Esa actividad de echar agroquímicos a los cultivos, es lícita y está permitida por ley” dijo Matheu.  

Son sustancias hechas para matar insectos, plagas, hongos y todo lo que afecte el cultivo. Tienen por un lado un beneficio para los cultivos, pero un costado negativo que es que, si los aspiran o entran por las dermis, pueden provocar intoxicaciones agudas o crónicas. Los problemas más graves, son los crónicos, que se producen con pequeñas exposiciones en largos periodos de tiempo, que ingresan por la vía branquia, la respiratoria o la digestiva mediante el alimento. 

Los vecinos del barrio, comenzaron a enfermarse. Había muchas personas con cáncer, entre ellos niños con leucemia. Hubo 141 casos de cáncer, de los que murieron un gran porcentaje. Lo que evidencia que no era casualidad lo que sucedía. En ese momento, contaron con la ayuda de una fundación contra el fumigamiento, e hicieron la denuncia penal. Se logró establecer qué tipo de agroquímicos eran los causantes de estos problemas: endosulfán y glifosato.

El endosulfán es un insecticida, que en esa época estaba en el grupo de riesgo toxicológico 1, el nivel más alto. A raíz del juicio, hoy en día está prohibido, porque trae secuelas muy graves. Una de ellas, es lo que los médicos llaman efectos citotóxicos, que alteran el ciclo celular, o los teratogénicos, que traen consecuencias como abortos espontáneos y malformaciones en recién nacidos. Además, provoca efectos neurotóxicos, asociados al Alzheimer y otros. Y, por último, los  cancerígenos.

“Logramos hacer una acusación y a los agropecuarios, que sabían lo que generaba la contaminación, se los imputó y en un juicio público se los condenó a prisión. A partir de esto, se determinó que fumigar y utilizar químicos sin respetar las instancias para preservar la salud de la gente es delito. Si está permitido la utilización de estas sustancias en la franja que la ley permite” dijo Carlos. 

Hoy en día, se pueden aplicar químicos siempre que se respeten las distancias. Estas distancias están establecidas en las leyes provinciales de agroquímicos. En Córdoba, la ley 9164 de agroquímicos que dice que si se quiere aplicar los de la categoría 1 y 2 de riesgo, se debe estar a 1500 m de distancia. Si utilizo las clases 3 y 4, tengo que estar a 500 m. Si violo estas distancias, estoy cometiendo un delito que será penado.

El glifosato, uno de los más utilizados en la agricultura argentina para malezas, pertenece al nivel 4 según el SENASA. Sin embargo, para la IARC, máximo organismo que estudia el cáncer en el mundo, integrado por biólogos, oncólogos y especialistas, sostuvieron que es un probable cancerígeno. A pesar de esto, nuestro país sigue utilizándolo.  

Lo más importante de todo Latinoamérica, es la agricultura, actividad que requiere de los agroquímicos. En nuestro país, se utilizan 500 millones de litros por año, de los cuales, 200 millones son de glifosato y el resto, de pesticidas y otros.

“En Argentina el campo produce mucho dinero, pero ese dinero es para los ricos y las multinacionales. Esto genera dinero que debe distribuirse principalmente para actividades del estado y gasto sanitario, pero afecta a la gente de los pueblos, ya que cercano a ellos están las explotaciones de los campos” disparó el presidente de LUCADESA.

Para finalizar el encuentro, Carlos Matheu, habló sobre la contaminación en el lago San Roque. Dijo que a raíz de la investigación de la secretaría de ambientes de la provincia de Córdoba, vieron que en año 2013 la policía ambiental había hecho una construcción en el lago, tirando los líquidos cloacales en crudo al agua. “Todo esto por fines económicos, ya que les convenía esto antes que hacer una obra bien sin afectar al medio” comentó Matheu. 

De acuerdo con un estudio científico comenzado en el 2010 del Lago San Roque, realizado por dos especialistas de la UNC, Valeria Amme y Veglia Solis, llegaron a la conclusión que el lago está eutrofizado, significa que está lleno de algas producto de la materia fecal. Estas algas generan bacterias muy peligrosas ya que algunas tienen toxinas cancerígenas.

La ONS (Office for National Statistics), establece que para que la gente pueda tocar el agua no puede haber más de 20 micro toxinas por litro. Sin embargo, el estudio hecho por las doctoras de la UNC, establece que hay 120 micro toxinas por litro de agua en el San Roque. 

“Con este estudio nosotros como secretaria denunciamos este delito para esta empresa contaminadora que pone en riesgo con la salud de la población. Este lago es uno de los principales proveedores de agua de la ciudad de Córdoba, abastece a toda la zona norte a un millón y medio de personas. En verano con el aumento de la temperatura las algas se reproducen el doble generando así el doble de contaminación” denunció el ex fiscal.

Este estudio fue avalado por un informe oficial de la CIRSA, un instituto que depende de la subsecretaría de recursos hídricos de nación. En enero del 2018, este organismo dijo que es totalmente peligroso cualquier tipo de contacto humano con el Lago San Roque. CIRSA comunicó a las intendencias que pusieran carteles para evitar el contacto con el agua y tener mucho cuidado con los peces, y recomendó a todas las plantas que operan allí que aumenten los procesos de desinfección de esta agua. Este tipo de contaminación trae como consecuencia cáncer de hígado y problemas neurodegenerativos.

“Los medios de comunicación por cuestiones económicas y políticas no dan la información. Y actualmente ocurre esto con el caso del Lago San Roque.  Entonces ¿dónde queda la libertad de expresión? Hay periodistas que quieren publicarlo, pero por cuestiones de poder no se lo permiten» concluyó Matheu.

 

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